“Una fotografía no es el mero resultado del encuentro entre un acontecimiento y un fotógrafo; hacer imágenes es un acontecimiento en sí mismo”.

Susan Sontag

©Alexis Pacori. Reconstrucciones, 2017

En la biblioteca de Número, Guillermo mece con sus dedos, un pequeñísimo fragmento de papel que está situado en el ángulo inferior de una página con contenido revelador. Lo hace tan suavemente a tal punto que las yemas de sus dedos parecieran rozar la plenitud. Continua así de derecha hacia la izquierda y, en sus momentos de fascinación retrocede para persuadirse a sí mismo.
Sobre sus piernas sostiene un considerable libro de Nobuyoshi Araki. Guillermo observa, analiza, curiosea, acecha visualmente, la espectacular, desafiante y controvertida obra del fotógrafo y artista japonés. Mientras eso sucede, un pequeñísimo rayo de luz se atreve a perforar la ventana. Un sonido, al parecer de un obturador acaricia sus oídos e interrumpe su concentración, es momento de iniciar el taller.

El 19 de agosto de 1839, Louis Daguerre hizo público un invento que se apropia del instante para hacerlo perpetuo: la primera cámara fotográfica, el daguerrotipo. Con esto, se marca el inicio de una de las disciplinas más apasionantes y polémicas de la expresión visual: la fotografía.

Con el transcurso del tiempo, distintos estilos fotográficos se han forjado, desde un documento real de testimonio y denuncia, hasta alcanzar la dimensión artística en su forma surreal, conceptual y experimental.

En ese sentido, los primeros meses del año 2015 surge Número como un Centro de Artes Visuales, un espacio de instrucción, creación y manifestación fotográfica, bajo criterios artístico-documentales donde la mirada siempre es personal.  

© Guillermo Tinoco

Situado en la ciudad de Trujillo, Número ha empezado a formar en sus alumnos un concepto propio y una filosofía en el que, lo fotográfico se sitúa sobre muchas cosas en un lenguaje. Nace así, un concepto y una filosofía fotográfica que tiene por finalidad construir imágenes a partir del reconocimiento, carácter e interpretación personal, generando así una narrativa visual.

El método usado para generar imágenes empieza a través de la lectura, ese proceso de comprensión y asimilación de contenido en las cuales intervienen libros de autores como Robert Frank, Henry Cartier Bresson, Susan Sontag, Joan Fontcuberta, y uno de los fotógrafos que inmortalizó el Perú en el siglo XX: Martín Chambi, por mencionar algunos. De esta manera se logra la creación de propuestas fotográficas a partir de la interpretación, visualización y discusión grupal.

Y este trabajo ya ha rendido frutos. Durante este periodo de educación se han realizado diferentes actividades artísticas; así surge la primera exposición fotográfica colectiva “Develaciones Vulgares” que, bajo la premisa “Tan solo fotografías, tan solo fotógrafos. Las pretensiones son una falacia…” se intenta manifestar una postura sobre la fotografía, donde la realidad es distinta ante el ojo de cada fotógrafo y de cada testigo de su “creación”, la mirada es siempre personal, únicamente toma formas de indicios poéticos y contenidos distintos donde lo emocional, lo sentimental, lo imaginativo e ideológico se adhieren.

© André Casana. Chimú, 2019

Conversatorios, recitales poéticos, exposiciones multidisciplinarias, visionado de portafolios fotográficos, proyecciones de cortometrajes y películas, venta e intercambio de fotografías, que en el tiempo se convirtió en “Ojo de Vidrio”, donde cada participante tiene la oportunidad de mostrar su trabajo. Charlas de pintura, como también de fotografía y periodismo. Asimismo, intervenciones en las calles, bajo el nombre de Galería Errante con el fin de generar una propuesta distinta en espacios públicos.

 

Quienes nos acompañaron en este proceso de aprendizaje y creación, compartiendo sus experiencias y conocimiento fueron artistas como: Luis Alarcón, Eduardo Urquiaga, Oscar Alarcón, Carlos Chávez, Rosa Benites, Juan Chávez, Gonzalo Fernández; los músicos de Jardín Solar, Ancestro, entre otros; críticos de arte como: Alfredo Alegría; de igual forma educadores, entre ellos: Alejandro Castillo, Hugo Vergara y la recordada Orietta Brusa.

Fotógrafos como, Jose Carlos Orrillo, Jorge Barreto, Gabriel Tejada, Francisco Vigo, el colectivo de fotografía documental y periodística “Aleph”, conformado por José Vidal, Franz Krajnik y Milko Torres, quienes de algún modo han aportado en la formación académica, visión personal y artística de los alumnos. Siendo ellos quienes forman un hogar, donde cada uno de sus integrantes subsisten a través de momentos, emociones, impulsos, instantes, experiencias vividas y catarsis de júbilo.

© Valia Espino – Neumopatias Intersticiales 2019

Son esos chispazos de energía que nos mantienen vivos, una vida que en su momento se extiende sólo por segundos para luego llegar a congelar el tiempo. Son las imágenes que nos nutren y se capturan mediante una reacción. Porque las fotografías están ahí, deambulando en todos los espacios, suspendidas. Están en el alma, en los ojos, en el cerebro y sobre todo en el corazón.
Tres años después, quien escribe ha presenciado muchas experiencias y a pesar de haber culminado una etapa como estudiante, el aprendizaje aún emerge constante y desde mi posición recorro la ciudad tras aquello que espera ser registrado.
Guillermo ya no mece sus dedos sobre las páginas de un libro, pues espera el contenido revelador de sus propias imágenes alineadas en su habitación.