Es difícil encontrar respuestas en la fotografía. De hecho, en algún momento me he cuestionado del porqué somos seres con la necesidad de crear imágenes. ¿Cuál es ese impulso que nos lleva a presionar el obturador y dejar que la cámara complete la magia? ¿Por qué tenemos ese afán tan obsesionado y desmedido de observar, de indagar, de querer traspasar alguna frontera de la realidad a través del visor? ¿Existe una realidad fotográfica?

Joan Fontcuberta, ensayista y crítico especializado en fotografía, menciona que, desde un punto de vista subjetivo, las imágenes capturadas son una ficción significativa que permite generar un cierto modelo visual de lo real.

© Juan Millás, PhotoESPAÑA.

Quien escribe, enfrenta esa realidad documentando y tratando de encontrar respuestas en la urbe. Es cierto que la calle te permite una posibilidad abundante de imágenes para fotografiar, pero la catarsis de encontrar el qué y cómo fotografiar termina siendo una odisea.

Por otro lado, ¿Qué ocurre cuándo nos arrebatan nuestro hábitat natural de trabajo? ¿Cómo podemos migrar hacia otros universos fotográficos y continuar haciendo imágenes? Sí, más preguntas que aún no encuentran respuestas, y más aún en una pandemia, dónde la falta de libertad aflora nuestros miedos más perversos.

No existe una pauta o método de cómo fotografiar durante el encierro. Posiblemente exista, en muchos fotógrafos, el encuentro mágico de convertir experiencias y emociones en imágenes. En ese sentido, podemos mencionar a fotógrafos que han convertido su confinamiento en un nuevo espacio de trabajo, como a Charo Diez con sus retratos que narran y representan la historia de la indumentaria femenina a lo largo de los siglos, cuyo trabajo fue realizado diariamente durante treinta días. He ahí el reto de muchos fotógrafos: encontrar nuevas formas de fotografiar.

      © Charo Diez. Paper Dress.

Definitivamente el quehacer fotográfico es una actividad continua que no se detiene. La fundación PhotoESPAÑA, por ejemplo, nos presentó una exposición online denominada “Tiempo detenido”, donde cuyos participantes registran sus propias experiencias durante la pandemia mediante un relato visual, que nos recuerdan lo vivido de una manera distinta.

Quizás nunca se hallen respuestas definitivas en la fotografía, de una u otra forma, cada vez que fotografiamos lo estamos haciendo de una manera menos consciente. Hoy, en pandemia, muchas personas continúan fotografiando a través de la ventana, y tal vez, tan igual como lo hizo Joseph Nicéphore Niépce con la primera fotografía de la historia en 1826: Vista desde la ventana en Le Gras.

© Estela de Castro, PhotoESPAÑA