Soy un niño disfrazado con capas de corteza madura tratando de entender la pequeñez e inmensidad del tiempo. Soy una niña viendo a la nostalgia alejarse del espacio donde habitábamos con la proximidad de los objetos y los actos transcurriendo en nuestro cerebro como un huracán cauteloso que circunda lentamente el teatro. Recordando algún retazo de la vida que no podrá coserse jamás. ¿Habrá algún puente que nos conecte al pasado y al futuro y no nos destruya mil veces? ¿Es mejor que nos ubiquemos en el presente porque nos queda mucho dolor por recorrer? ¿Y la soledad se vuelve cómplice y nos derrota? No importa. Todos tenemos algo que contar, aunque no hubiéramos querido estar ahí. El espejo roto de la habitación denota nuestra identidad deteriorada y desperdigada como los vidrios en el suelo. ¿Qué harás para unir otra vez el espejo? No puedes hacer nada y eso no importa.

Ahora el lugar estará poseído, hechizado y se convertirá en un amuleto. Podrás usarlo siempre en tu cuello, combinarlo con toda vestimenta. Y cuando se extravíe volverá a pertenecerte el recuerdo, el espacio y los fantasmas. Me gustaría reconocerte cuando te extrañan los objetos de mi casa. Entonces tienes que esperarme cerca de aquellos lunares dispersos en tu cuello. Ya no puedo observarte si te alejas de todo esto que aún es tuyo. Que aún entiende que volverás y que te colocarás otra vez este amuleto.  Parece que estamos destinados a velar nuestros cuerpos de infantes para siempre sin que regresen. ¿No existe algún lugar al que debamos volver otra vez? ¿Un parque verdusco e inmenso con el sonido de los pájaros resonando fuerte muy fuerte? ¿Un columpio eufórico danzando sin parar y las sonrisas y el cielo?

¿Existe la posibilidad de volver a mirarte como si no te conociera? ¿Tenemos que reconocernos en nosotros mismos? Reconocer que hemos fracasado infinitas veces y que somos máscaras pintadas de diferentes colores. Al fin y al cabo, un disfraz cómico, caótico y burdo. ¿Entonces puedes mirarme del mismo modo y al mismo tiempo?

 

©Hilsa Rodríguez